Viajar por el mundo Mapuche es ver a un pueblo encarcelado.


30 abril del 2010
Viajar por el mundo Mapuche es ver a un pueblo encarcelado.
Por: José Venturelli
Dada la creciente represión que se ha dado en los últimos diez años y de la negación absoluta del Estado de “hacer nada malo” del gobierno anterior me parecía importante visitar, para discutir con los grupos de Derechos Humanos, lo que sucede en región de la Araucanía. Viajé específicamente a ver la realidad de los presos políticos mapuche. Lucía Sepúlveda, con su “periodismo innovador” identificó unos 100 presos antes de que el Gobierno Chileno en Ginebra diera su Examen Periódico Universal ante el Consejo de Derechos humanos de la ONU por las conocidas violaciones de los DDHH’s del pueblo Mapuche. 77 recomendaciones se habían hecho al gobierno chileno. Pero escuché allí a su Embajador Droguett decir que había “4 presos con ley anti-terrorista” y que los mapuche presos, al igual que lo dicho por Lagos y Bachelet, “eran todos delincuentes”. Fui a visitar los detenidos Mapuche, en sus cárceles como parte de un trabajo de DDHH’s.

Conversando con los detenidos mismos, con sus familias y observando las condiciones en que viven los presos conocí otra realidad. La prensa y televisión del Estado, al igual que los poderes que piden y se benefician de la situación de violencia hablan de terroristas. Los mapuche y organismos internacionales hablan de derechos violados y de demandas legítimas. Los terroristas no poseen armas y son los que tienen el monopolio de los muertos. Los que dicen defender la paz ciudadana, tienen el monopolio de las armas, causan todos los muertos… impunemente. Sabía que la represión era dura y que el gobierno Lagos la había vuelto a renovar. Militarizó y criminalizado de modo irresponsable las demandas mapuche, sin nada que reflejara su pretendida condición de progresista, humanista o defensor del medio ambiente como él mismo gusta presentarse. Quise entonces confirmar si era cierto o no de que se intentaba “hacer algo bueno” por el Estado, por sus estructuras y su sistema legal… No lo encontré.

Traté de conocer la realidad carcelaria, entender las situaciones procesales y como la viven los mapuche. Fui a ver a los presos políticos mapuche (ppm) y entender sus huelgas de hambre y sus razones. También de la forma despectiva y de la soberbia con la que habían sido tratadas. Era febrero, antes del terremoto.

Confirmé la pobreza impuesta a un pueblo entero. Ví condiciones de vida incompatibles con la quimera estatal y de los sectores pudientes de que “somos un país desarrollado”. “Chile es un país pujante, moderno, democrático” se dice. Los mapuche rurales, con su dignidad de pueblo originario, viven arrinconados en las poquísimas tierras que les han dejado: 6% de las originarias. No pueden siquiera alimentarse… y migran. Su ingreso es cercano al 50% del salario mínimo local. Es decir, muchos viven por debajo de un dólar por persona por día. Los mercados a los que van los tratan mal, carabineros les violenta por su “ilegalidad” (“Siempre falta un papel o en sello” que justifica que les quiten a menudo sus productos) Los estudiantes viven pobremente y sus hogares estudiantiles, “por ser posibles líderes terroristas” son constantemente acosados, sus pertenencias, computadores, libros, etc, son destruidos.

Las cárceles de El Manzano de Concepción, de Lebu, Angol, Chol-Chol (para menores), Temuco (para hombres y mujeres) me enseñaron que la situación no era mala… Es peor. Hay una paz de mentira y una guerra sucia de verdad contra el pueblo Mapuche.

¿Qué pasa con La Justicia? Los fiscales, el Ministerio Público, la ley Anti-terrorista, la “Justicia Militar” tienen bien ganada su (mala) fama. Detenciones arbitrarias, montajes con violencia, testigos protegidos que son fabricados y sobornados, detenidos eternizados y procesos absolutamente inmorales. El juicio de Kenny Sánchez, Elena Varela y Sergio Reyes mostró de que todo era montaje. Por ley debía hacerse en 6 meses: se hizo en dos años. Ineficiente. Y se hizo con mala fe y abuso. Participación descontrolada de la ANI (Agencia nacional de inteligencia) que practica espionaje de la población y de potenciales opositores. Esta “inteligencia” es conocido en este país con tristes memorias y se la aplica a los ppm. Jóvenes -a menudo son jóvenes- son detenidos para montar acusaciones contra líderes. Vi presos que fueron detenidos ebrios y sacando una botella de pisco que fueron usados: se les hizo firmar, ebrios aún, acusaciones contra un líder mapuche ya sobreseído en dos ocasiones por crímenes que nunca probaron. Acusaciones originales obtenidas bajo tortura. Es el caso de Héctor Llaitul, Trabajador Social que tuvo apoyo de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Asistentes Sociales. Fue liberado en varias oportunidades “pero hay que meterlo preso a todo precio” y, ahora, tienen otros testigos. Si los testigos “no cooperan” son ellos mismos criminalizados y detenidos como co-autores de causas que ni conocían. Así esperan en la cárcel 53 presos sin juicios, algunos ya por varios años. Todos son imputados con suficientes acusaciones que permiten tenerlos presos por muchísimo tiempo. Además, si son liberados, los vuelven a detener bajo ley anti-terrorista nuevamente, el mismo día, o después, a pocos metros de la cárcel o en sus casas y el ciclo recomienza. Los mapuche no tienen derechos simples: un menor que va a saber de su padre detenido ilegalmente el día anterior es brutalmente golpeado por el GOPE. Hay evidencia de video. La semana pasada dicen que los carabineros fueron acusados por la Justicia Militar JM (la justicia civil sistemáticamente se declara incompetente -¡y vaya que sí lo es!) Todo parecía un sueño. Pero a los pocos días ya estaban libres . Los padres de un niño torturado y amenazado de ser lanzado desde un helicóptero hacen una querella… nuevamente la justicia se declara incompetentes y la pasan a la JM. Es decir, el criminal se juzga a sí mismo. Todos son sobreseídos. Matías Catrileo, estudiante que es muerto por la espalda con arma y carabinero identificado… la sentencia final es remitida y queda en “firmar una vez al mes”. Y aquí no ha pasado nada. Con Jaime Mendoza Collío todo va en el mismo camino. Alex Lemun no es diferente. El niño José Huenulao, golpeado y raptado en Puerto Montt. Hoy desaparecido: los carabineros responsables son conocidos pero intocables. 70 niños mapuche sufren violencia de parte de los sistemas policiales y esperan justicia… Los detalles han sido enviados a los cuerpos de Justicia y Derechos Humanos Internacionales . El caso del menor Leonardo Quijón, que recibiera un escopetazo a quemarropa y fue llevado desde Ercilla a Santiago por sus padres y declarado por Carabineros “de que no tenían nada contra él” cuando se temía por su suerte (tuvo una parada cardiaca en el hospital), termina siendo detenido violentamente, tomado por la Justicia Militar y ahora detenido en un tétrico centro para menores de Chol-Chol. Lo visité allí. Tiene daño importante que va a hipotecar su vida. Le han anunciado de que será condenado a 10 años y un día… Fernando Lira, de la ONG Liberar, juntos con los Longkos han denunciado ante UNICEF la forzada clandestinidad de un menor de 16 años, Patricio Queipul Millanao, integrante de la comunidad mapuche Autónoma Temucuicui, Comuna de Ercilla. Patricio es perseguido por carabineros. Recientemente, un joven de 22 años es condenado por el Fiscal Militar, Coronel Ricardo Vidal Garrido, con sentencia, a 10 años y un día (¡pena efectiva sin beneficios!) por un crimen que nunca fue cometido y menos por él. La condena se hace sin el imputado y sin abogado defensor presentes. Este joven lleva dos años detenido sin juicio. Muchos presos denuncian que sus familiares son amenazados, hostigados. Niños de 5 años que no son aceptados en las escuelas. Esposas cuyos trabajos ganados por concurso son amenazadas con expulsión del servicio público por “ser miembros de familias terroristas” (a las que nunca les han podido demostrar serlo…) La abogado Karina Riquelme de Temuco presentó hace cuatro días un recurso de protección para los niños de la comunidad Mateo Ñiripil, en la comuna de Lautaro, del sector Muco Bajo, región de Lautaro: los niños son hostigados por la policía y amedrentados “para que delaten a sus padres” que apoyan las demandas de restitución de tierras y respeto a su cultura y familias. Exigen algunos políticos de mentes paranoicas que los presos políticos mapuche deben ser separados, cambiados de ciudades para que no planeen el terrorismo que le atribuyen. ¿Es esto Justicia, Democracia o respeto a los niños, a las familias?

El objetivo de detener y mantener presos a los potenciales líderes mapuche y usar un aparato ilegítimo y anti-democrático es injustificable. Los costos de abogados son enormes, prohibitivos. Los precios varían. Salvo unos muy “baratos” ($200.000 por caso) otros son muy caros: $5.000.000, inalcanzable para las familias. Al intentar pagar, sus ya modestas condiciones de vida se tornan miserables. El Estado, que se pretende austero, crea cárceles privadas y gasta millares en represión. Se militariza un conflicto fantasma que el mundo indica debe resolverse mediante negociaciones y reparaciones históricas.

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